Fitch advierte mayor presión fiscal en América Latina por subsidios y crisis energética

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La calificadora Fitch Ratings alertó que las finanzas públicas de varios países de América Latina podrían enfrentar mayores dificultades si los gobiernos deciden ampliar subsidios o reducir impuestos a los combustibles como respuesta al impacto económico derivado de la actual crisis internacional.

En un reciente informe, la firma señaló que los elevados déficits fiscales y el incremento de la deuda pública continúan siendo factores de vulnerabilidad para distintas economías de la región, limitando la capacidad de aplicar políticas económicas para contrarrestar una desaceleración.

De acuerdo con Fitch, diversos gobiernos latinoamericanos ya comenzaron a implementar medidas para amortiguar el impacto de los altos precios energéticos en la población, incorporando parte de estos apoyos en sus presupuestos previstos para 2026.

Sin embargo, la agencia advirtió que si el escenario de crisis se prolonga, existe el riesgo de que estas acciones temporales se conviertan en compromisos permanentes, afectando los esfuerzos de consolidación fiscal y agravando los niveles de endeudamiento.

La calificadora explicó que la región enfrenta un entorno complejo marcado por el encarecimiento del petróleo, la desaceleración económica mundial, la persistencia de la inflación y la volatilidad de los mercados financieros internacionales, en medio de las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Pese a este panorama, Fitch destacó que América Latina ha mostrado resistencia frente al impacto externo de la guerra. Indicó que las monedas de la región han registrado afectaciones menores en comparación con otros mercados emergentes, debido, entre otros factores, a su distancia geográfica de Oriente Medio y a una menor dependencia energética del estrecho de Ormuz.

Asimismo, consideró que la mayoría de los países latinoamericanos cuentan con desequilibrios externos moderados, niveles sólidos de liquidez y esquemas cambiarios flexibles, elementos que podrían ayudar a contener los efectos de la crisis.

El organismo también detalló que más de tres cuartas partes de las perspectivas de calificación soberana en la región permanecen estables, mientras que cuatro mantienen perspectivas positivas y ninguna negativa, salvo el caso de Bolivia, cuya calificación “CCC” no cuenta con perspectiva asignada.

Fitch subrayó que los efectos económicos no serán iguales para todos los países. Mientras que los importadores netos de hidrocarburos enfrentarán mayores presiones sobre el crecimiento económico y las cuentas públicas, naciones exportadoras de petróleo como Argentina, Brasil, Colombia y Ecuador podrían verse favorecidas por el aumento en los precios internacionales del crudo.

No obstante, advirtió que parte de esos ingresos extraordinarios podrían destinarse a programas de apoyo para contener el impacto del alza en combustibles sobre la población.

Finalmente, la calificadora indicó que mantiene su previsión de desaceleración del crecimiento económico regional para 2026, estimándolo en 2.7 por ciento, frente al 3.1 por ciento proyectado para 2025, aunque reconoció que persisten riesgos asociados a la evolución del conflicto internacional, los precios del petróleo y las condiciones financieras globales.